
El trabajo del fotógrafo surrealista, y diseñador sueco, Erik Johansson, es de una imaginación desbordante. He seleccionado esta foto, pues no deja de sorprenderme cada vez que la veo. Los pies, colocados en perfecta simetría con los brazos, ejercen de espectadores del suceso, y, los brazos, que sujetan con fuerza el jarrón impecablente intacto, se han quebrado misteriosamente. Un maravilloso ejemplo de deconstrucción.











